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Mi Peor Operación con Opciones

Este es uno de esos artículos en los que toca desnudarse. No fue la operación en la que más dinero perdí — he perdido mucho más operando futuros en cuestión de segundos — pero sí fue la que más estrés me generó. Noches sin dormir, mirando el móvil a la madrugada para ver cómo abrían los futuros, pensando constantemente en cómo se iba a despertar el mercado. Os la cuento en frío para analizarla y, sobre todo, para que podáis evitar los dos errores graves que cometí.

El contexto: noviembre de 2020

Todos sabéis lo que pasó en 2020. Estamos hablando de finales de noviembre, y en aquel momento yo estaba trabajando en ProRealTime. Como siempre, tenía la plataforma abierta viendo cómo iban los mercados. De repente, todos los índices empiezan a subir una barbaridad, pero sobre todo el Russell 2000, que se dispara con tanta fuerza que incluso se llega a parar por volatilidad.

El motivo: se anunciaron las vacunas contra el virus que todos conocemos. La farmacéutica que lo hizo cotizaba en el Russell 2000 y la euforia del mercado fue absoluta.

Yo en ese momento tenía un Iron Condor abierto sobre el futuro del Russell. Por supuesto, la parte de las calls fue la que se me vino en contra.

La operación original

La estrategia era un Iron Condor — o más bien casi una straddle — sobre el futuro del Russell. Los strikes de las patas cortas estaban bastante alejados del precio, casi un 20% por encima y por debajo. Las deltas eran bajísimas justamente por esa distancia. Los vencimientos que utilizaba eran de unos 30 a 35 días.

Así de sencillo: haciendo esta operación, el 95% de las veces era ganadora. Casi más. Y es que la diferencia entre la pata corta y la pata larga era enorme — 100 puntos — lo que significaba que realmente era prácticamente una straddle. Se compraban las patas largas solo para reducir el margen que exigía el broker, pero las pérdidas potenciales podían ser enormes.

Error #1: Hiperapalancamiento

Estaba operando con 2 contratos del Russell con un capital que no lo justificaba. El apalancamiento era tremendo. La pérdida máxima podía llegar fácilmente a 40.000-50.000$. Llevaba meses haciendo esta operación y funcionaba perfecto, así que fui incrementando contratos. Siempre funcionaba bien… hasta que dejó de funcionar.

El desastre: la vacuna y la explosión del Russell

Cuando se anunció la vacuna el 9 de noviembre, el Russell pegó una subida brutal. La operación la había abierto el 4 de noviembre. Además de acercarse el precio al strike de las calls, la volatilidad pegó una subida enorme. Todo iba en contra.

Yo sinceramente pensaba que después de esa subida tan fuerte se calmaría un poco. Pero no: continuó subiendo. Y cada día que pasaba, el broker me exigía mayor margen. El estrés era insostenible.

Los ajustes desesperados

Primer ajuste

Lo primero que hice fue cerrar las puts de abajo, que ya estaban casi expiradas, y abrir nuevas puts más cercanas al precio actual. Aquí cometí un error adicional: aumenté a 3 contratos. Intentaba compensar las pérdidas latentes de las calls con las primas de las nuevas puts. Pero como el precio estaba muy alejado por arriba, las puts pagaban poca prima.

También cerré las calls que tenían pérdidas latentes y abrí nuevas calls más arriba, con el mismo vencimiento. De nuevo, con 3 contratos. El resultado: incluso en el mejor de los casos, la operación ya iba a ser perdedora sí o sí. En la cresta del gráfico de riesgo, la línea ya estaba por debajo de cero. La pérdida acumulada en ese punto era de unos 360$.

Último ajuste: a lo loco

La última corrección fue la peor de todas. Ya no estaba razonando bien. El estrés me estaba superando y quería cerrar la operación como fuera. Cerré las 3 puts y abrí 5 puts nuevas todavía más alejadas, cobrando una prima irrisoria de 0.80$ que con las comisiones de 5 contratos (compra + venta) prácticamente no valía para nada.

Finalmente, cerré las calls por arriba y abrí directamente una call larga, apostando a que si el mercado seguía subiendo al menos recuperaría algo por esa parte direccional.

El resultado final

Al cierre de toda la operación, la pérdida fue de unos 420$ más comisiones — en torno a 450-500$ en total. Curiosamente, esa cantidad la había ganado fácilmente el mes anterior con la misma estrategia. No fue la pérdida lo que hizo que fuera mi peor operación — fue el estrés gigantesco que generó.

Me encontré en una situación de mercado que nunca había vivido: un paro por volatilidad en un futuro sobre índice. Es bastante raro que ocurra, pero puede pasar, y hay que tener esos riesgos bien claros desde el primer momento.

Error #2: No tener un plan preestablecido

Yo sabía qué opciones de ajuste tenía, pero siempre actuaba a posteriori. No tenía un plan concreto antes de abrir la operación. Tenía diferentes alternativas y después decidía según el momento, según el mercado, según la situación. Eso hizo que improvisara bajo presión, que es la peor forma de gestionar el riesgo.

Las dos lecciones fundamentales

Lo que aprendí de esta operación

Nunca hiperapalancarse — que una estrategia funcione 20 veces seguidas no significa que puedas triplicar contratos. Siempre hay que tener capital disponible o invertido en estrategias que permitan gestionar la liquidez rápidamente
Definir los disparadores ANTES de abrir la operación — tener claro qué haremos cuando el precio llegue a tal nivel, a tal delta, a tal punto. Todo decidido en frío, no bajo el estrés del momento
Ninguna estrategia es 100% ganadora — eventos como este pueden ocurrir. Lo importante es ver el conjunto de 100 operaciones: si 4 o 5 salen perdedoras pero las 95 restantes compensan, el sistema funciona
El estrés es un indicador — si una operación te quita el sueño, el tamaño de la posición es demasiado grande para tu cuenta. Punto

La estrategia hoy

Es importante decir que esta es una estrategia que sigo utilizando hoy en día, pero con las rectificaciones correspondientes. Con otro nivel de madurez, con posiciones proporcionadas al capital y con los disparadores definidos antes de cada operación. Y funciona a las mil maravillas.

Hago estos vídeos justamente para que vosotros podáis evitar los errores que yo ya he cometido. Ya he perdido mucho dinero aprendiendo a base de palos. Ojalá yo hubiese tenido a alguien que me hubiese dicho esto en aquel momento.

Conclusión

Esta operación me enseñó que no importa cuántas veces una estrategia haya funcionado — el mercado puede sorprenderte en cualquier momento. La clave no está en evitar las pérdidas, sino en tener un plan claro para cuando lleguen. Controlar el apalancamiento y definir los disparadores antes de operar no son consejos opcionales: son la diferencia entre una mala racha y una catástrofe.

Si estáis empezando con opciones o ya lleváis tiempo, espero que esta experiencia real os sirva para no repetir los mismos errores. Las pérdidas forman parte del trading — lo que no debería formar parte es el estrés descontrolado por no haber hecho los deberes antes.

Aleix
Escrito por

Aleix

Trader de opciones financieras por cuenta propia y formador en Campus Opciones. Más de 7 años de experiencia operando en mercados con acciones, futuros y opciones.

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