Penny stocks: por qué son un imán para trampas (y cómo intento evitarlas)
Cuando lo “barato” puede salir carísimo
Las penny stocks, los famosos “chicharros”, son muy atractivas a primera vista: parecen baratas, ves precios de céntimos o pocos dólares y piensas que un movimiento del 200 % o 400 % es “perfectamente posible”. Y es cierto: esa volatilidad existe. Precisamente ahí está el problema.
Esa combinación de precios muy bajos, baja liquidez y estructuras empresariales débiles convierte estas acciones en un terreno perfecto para manipulaciones y trampas. En este artículo quiero dejar claro por qué son hiperpeligrosas, qué señales vigilar y por qué, en muchos casos, la mejor decisión es simplemente dejarlas pasar.
Qué entendemos por penny stock (más allá del precio
Técnicamente, una penny stock suele ser una acción que cotiza a precios muy bajos (céntimos o pocos dólares) y que pertenece a empresas con baja capitalización y poca o nula cobertura por parte de analistas.
Más allá del número en pantalla, suelen compartir varios rasgos:
- Volumen medio muy reducido: muchos días casi no se negocia.
- Spreads enormes entre bid y ask: puedes entrar, pero salir sin destrozar el precio es otra historia.
- Free float pequeño o muy concentrado en pocas manos.
- Modelos de negocio poco claros, sin beneficios recurrentes y dependientes de diluciones constantes.
En resumen: el contexto perfecto para que unos pocos jugadores muevan el precio a su antojo mientras el minorista entra tarde y sale, si puede, muy mal.
Por qué son el terreno favorito de los “listos” del mercado
La fórmula es simple:
- Precio bajo + poca liquidez = fácil mover el precio.
- Historias de “multiplicar por 10” = FOMO asegurado.
- Base de accionistas con poca experiencia = carne de cañón.
Con esos ingredientes, resulta muy sencillo montar esquemas de pump & dump, inflar el precio con noticias, foros y ruido… y descargar papel en la cara de quien llega tarde a la fiesta.
Señales en la narrativa: cuando la historia suena demasiado bien
Antes de mirar el gráfico, escucha el discurso que hay alrededor del activo:
- Promesas constantes de “multibagger”: “esta puede hacer x10, x20, x50…” como si fuera lo normal.
- Uso agresivo de palabras de moda: IA, blockchain, biotecnología revolucionaria… sin resultados tangibles detrás.
- Notas de prensa continuas pero vacías: muchos comunicados, poco contenido real.
- Canales, foros o redes donde todo es euforia unidireccional y cualquiera que duda es atacado.
Cuando la narrativa se parece más a un folleto de casino que a un análisis de negocio, suele ser mejor tomar distancia.
Lo que te cuenta el gráfico cuando lo miras con calma
En una plataforma como ProRealTime v13 es fácil detectar patrones poco sanos:
- Días aislados con volumen enorme y velas monstruosas en medio de semanas muertas.
- Gaps sin continuidad: saltos fuertes al alza seguidos de un goteo lento hacia abajo.
- Niveles técnicos que no se respetan: soportes y resistencias que el precio atraviesa como si no existieran.
- Estructuras tipo “escalera”: tramos verticales y luego largos periodos planos casi sin volumen.
No se trata de buscar la vela perfecta, sino de detectar cuando el gráfico no se comporta como un activo normal, sino como un juguete en manos de unos pocos.
Wash trading y spoofing: volumen y órdenes que son puro teatro
Dos técnicas muy habituales en este tipo de valores son:
Wash trading
Consiste en intercambios coordinados entre cuentas vinculadas, a menudo controladas por la misma persona o grupo. Se compran y venden títulos entre sí para simular volumen e interés donde en realidad no los hay.
Desde fuera parece que el valor “se está moviendo mucho”, pero en realidad es un teatro montado para atraer compradores reales.
Spoofing o layering
Aquí el truco está en el libro de órdenes: se colocan órdenes muy grandes en compra o venta, que dan la impresión de que hay una demanda u oferta enorme… y se retiran justo antes de ejecutarse.
En el libro de órdenes de ProRealTime lo ves como “escaleras” de órdenes que aparecen y desaparecen. El objetivo es engañar al resto para que tomen decisiones en función de un interés que, en realidad, no existe.
Dilución, ampliaciones y reverse splits: el accionista siempre pierde
Otra señal clásica en muchas penny stocks son las:
- Ampliaciones de capital constantes: la empresa emite nuevas acciones una y otra vez, diluyendo a los accionistas existentes.
- Emisiones convertibles en acciones a descuentos agresivos, que generan presión vendedora crónica.
- Reverse splits periódicos: consolidan acciones (por ejemplo, 10 por 1) para “maquillar” el precio, volver a niveles más altos… y a menudo repetir luego el mismo ciclo de dilución.
El patrón es conocido: subidas agresivas, dilución, reverse split, nueva caída… y, al final, una larga lista de minoristas atrapados en niveles que el precio ya no vuelve a ver.
Del “solo arriesgo poco” al “no puedo salir de aquí”
El guion se repite muchas veces:
- Entras “con poco” porque el precio es bajo y el potencial parece enorme.
- El valor sube fuerte, te anima a promediar o a no tomar beneficios.
- Empieza la fase de dilución y ventas agresivas, el precio se hunde.
- La liquidez desaparece: no hay contrapartida para tus títulos salvo a precios ridículos.
- Pasas meses o años con la posición bloqueada, esperando un rebote que casi nunca llega.
No es una hipótesis teórica: hay gente que se queda atrapada tanto tiempo que la empresa acaba en la nada o directamente en quiebra, y la inversión termina en pérdida total.
Si aun sabiendo todo esto quieres tocarlas, al menos pon reglas
Si después de todo sigues decidido a operar penny stocks, como mínimo plantéate un marco muy estricto:
- Tamaño minúsculo: cantidad que realmente estés dispuesto a perder entera sin que afecte a tu cuenta.
- Órdenes limitadas, nunca a mercado, para no regalar el spread brutal que suelen tener.
- Revisar volumen medio y libro de órdenes en tu plataforma antes de entrar.
- No promediar a la baja: si la idea se estropea, se corta, no se alimenta.
- Tratarlo más como un experimento controlado que como inversión seria.
Y, sobre todo, entender que aquí la prioridad número uno no es “no perder la oportunidad”, sino no destrozar tu capital.
Lo que me gustaría que se te quedara
Las penny stocks no son el atajo para hacerse rico rápido, por mucho que el marketing de algunos lo pinte así. En la práctica, para la gran mayoría de minoristas son una trampa de liquidez y de tiempo.
Entender cómo se manipulan —wash trading, spoofing, diluciones, reverse splits—, qué señales da el gráfico cuando algo huele mal y cómo se comporta el libro de órdenes te ayuda a tomar una decisión con los ojos abiertos.
Y si decides que, aun así, quieres jugar en ese terreno, que sea con poco, con reglas claras y sabiendo que la mayoría de veces no es el tipo de activo en el que merece la pena construir nada a largo plazo.

