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Estrategias crédito

Spread de Crédito vs Débito: Cuándo Usar Cada Uno

Spreads de crédito o de débito — la mayoría elige entre uno y otro como si fuese un estilo personal. “A mí me gustan más los de crédito” o “yo prefiero débito”. Pero no es una cuestión de preferencia. Es una decisión de contexto, y el contexto más importante en opciones es la volatilidad implícita.

Qué es cada uno (en 30 segundos)

Antes de entrar en cuándo usar cada uno, conviene tener clara la mecánica básica de ambos:

  • Spread de débito — pagas por entrar. Compras una opción y vendes otra para abaratar el coste. En la práctica, estás pagando por un movimiento direccional. Quieres que el mercado haga algo.
  • Spread de crédito — cobras por entrar. Vendes una opción y compras otra para limitar el riesgo. En la práctica, estás vendiendo probabilidad. Quieres que el mercado no haga demasiado o se quede en un rango, y que el tiempo trabaje a tu favor.
Ambos tienen riesgo y beneficio limitados

Tanto el spread de crédito como el de débito son estrategias de riesgo definido. La diferencia no está en el riesgo, sino en el contexto en el que cada uno tiene ventaja estructural.

La clave: volatilidad implícita

La pregunta correcta no es “qué prefiero”, sino en qué entorno tiene sentido pagar y en qué entorno tiene sentido cobrar. Y esa respuesta la da la volatilidad implícita del subyacente.

Volatilidad implícita baja → Spread de débito

Cuando la volatilidad implícita está baja — el IV Rank está en niveles bajos o la volatilidad histórica del subyacente está comprimida — las primas son más baratas. Si vendes opciones en este entorno, cobras poco por asumir riesgo. En cambio, si compras opciones, pagas relativamente menos por ese derecho.

En este entorno, los spreads de débito suelen tener mejor lógica estructural: el mercado te está vendiendo las opciones baratas. Estás comprando a buen precio.

Volatilidad implícita alta → Spread de crédito

Cuando la volatilidad implícita está alta, las primas están infladas. Si compras opciones, pagas caro. Si las vendes, te pagan más — pero cuidado, también estás asumiendo más riesgo porque la volatilidad alta existe por algo.

La clave adicional es que si la volatilidad cae después de haber entrado, esto favorece a las estructuras de crédito. Por eso, cuando la volatilidad implícita está alta, los spreads de crédito suelen tener mejor lógica: te están pagando por ese miedo, y si el miedo se disipa, ganas por partida doble — el tiempo y la caída de volatilidad trabajan a tu favor.

¿Cómo mido la volatilidad implícita?

Puedes usar el IV Rank del subyacente para situar la volatilidad actual en contexto histórico. En el vídeo sobre el setup profesional en ProRealTime explico qué indicadores tengo configurados para evaluar esto rápidamente.

El marco de decisión en 3 pasos

La clave no es tener una regla fija de “siempre hago crédito” o “siempre hago débito”. Es tener un marco de decisión replicable:

Proceso de selección

Paso 1 — Mira el IV Rank del subyacente para situar la volatilidad implícita actual
Paso 2 — Decide si el entorno de primas es barato o caro
Paso 3 — Elige el tipo de spread que tenga ventaja estructural en ese entorno

La visión direccional también importa

Todo lo anterior no tiene sentido si no tienes claro qué esperas del subyacente. La volatilidad implícita te dice si es mejor pagar o cobrar, pero tu lectura del precio te dice qué estructura montar:

  • Si necesitas un movimiento direccional y quieres limitar el coste — el spread de débito te da un perfil más claro. Riesgo limitado, beneficio limitado, y te obliga a definir cuánto estás dispuesto a pagar por esa idea.
  • Si no necesitas que pase algo grande y esperas que el precio se quede en un rango razonable — el spread de crédito te da ese perfil. Cobras por aceptar un riesgo limitado, y te obliga a definir cuánto te pagan por aguantar el ruido.

Los dos errores más comunes

La mayoría falla por cometer uno de estos dos errores:

Error 1: Comprar spreads de débito con volatilidad alta

Aquí estás pagando demasiado. Incluso aunque aciertes la dirección, la volatilidad va a caer y va a recortar el valor de tu posición. Aciertas la dirección pero no ganas lo que esperabas, porque el movimiento tendría que ser mucho mayor para compensar el sobreprecio.

Error 2: Vender spreads de crédito con volatilidad baja

Aquí te van a pagar poco y el rango que te dan es estrecho. Cualquier movimiento explosivo te puede fastidiar. Estás vendiendo riesgo barato — exactamente lo contrario de lo que quieres hacer.

No basta con la volatilidad

También importa la estructura del subyacente: la tendencia, los soportes, las resistencias, los indicadores técnicos y los catalizadores fundamentales — earnings, datos macro, eventos corporativos. Todo esto hay que tenerlo en cuenta a la hora de abrir un spread. La volatilidad implícita te dice si el entorno es caro o barato; el análisis del subyacente te dice si la dirección tiene sentido.

Si ya dominas los conceptos básicos, puedes profundizar en las estrategias concretas: el Bull Put Spread y el Bear Call Spread son los spreads de crédito más habituales, mientras que el Bull Call Spread es el spread de débito alcista por excelencia.

Conclusión

Elegir entre un spread de crédito y uno de débito no es una cuestión de gustos. Es una decisión de contexto que depende fundamentalmente de la volatilidad implícita. Cuando está baja, los spreads de débito te permiten comprar opciones baratas para apostar por un movimiento. Cuando está alta, los spreads de crédito te permiten vender primas infladas y beneficiarte cuando el miedo se disipa. Combina esa lectura con una visión clara del subyacente y tendrás un marco de decisión sólido y replicable.

Aleix
Escrito por

Aleix

Trader de opciones financieras por cuenta propia y formador en Campus Opciones. Más de 7 años de experiencia operando en mercados con acciones, futuros y opciones.

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