10.000 € en el IBEX 35 contra 10.000 € en el S&P 500, desde 2009. El resultado: el IBEX 35 termina en 33.412 €, el S&P 500 en 117.621 €. Una diferencia brutal — pero antes de sacar conclusiones rápidas, hay un matiz metodológico que cambia por completo la comparación, y un giro reciente que casi nadie cuenta.
La comparación, hecha correctamente
Los dos importes están en euros y los dos incluyen dividendos reinvertidos. Esto no es un detalle menor — es la única forma honesta de comparar dos índices.
El IBEX 35 que ves en los titulares y en la mayoría de gráficos es un índice de precio: no reinvierte un solo dividendo. Y la bolsa española reparte, de media, unos 2,4 puntos porcentuales al año en dividendos. Comparar ese IBEX “de precio” contra un S&P 500 que sí lleva los dividendos reinvertidos no sería una comparación — sería directamente un truco que infla artificialmente la diferencia a favor del índice americano.
Por eso este ejercicio usa la versión “total return” de ambos índices: la que refleja lo que de verdad se habría embolsado un inversor real, dividendos incluidos.
¿Por qué empezar en 2009 y no antes?
El punto de partida no es casualidad ni conveniencia: los datos de 2008 de estas series de rentabilidad total no son fiables, así que el ejercicio arranca en 2009 para trabajar con cifras sólidas y verificables.
El resultado a 2025: una diferencia notable
10.000 € invertidos en 2009, valor hoy (en euros, con dividendos)
S&P 500 — 117.621 €
IBEX 35 — 33.412 €
El S&P 500 multiplica el capital por casi 12, mientras que el IBEX 35 lo multiplica por algo más de 3. Es una diferencia enorme, y refleja lo que ya sabemos: la bolsa americana ha tenido una década y media excepcional, con el liderazgo mundial de sus grandes tecnológicas.
El giro que casi nadie cuenta: desde 2020, gana el IBEX
Aquí está la parte más interesante del ejercicio, y la razón por la que merece la pena mirar más allá del titular. Si en vez de mirar todo el periodo desde 2009 miras solo los últimos años, el resultado se invierte por completo:
Empezando el conteo en 2020, en 2021, en 2022 o en 2023, es el IBEX 35 quien gana la comparación frente al S&P 500 — no al revés. La banca española (con tipos de interés altos favoreciendo su negocio) y otros sectores del índice han tenido un tramo reciente muy superior al de la bolsa americana, especialmente frente a las big tech, que han sufrido correcciones más marcadas en ese periodo.
La lección: la ventana temporal lo cambia todo
Este ejercicio es un ejemplo perfecto de cómo el periodo elegido para medir una rentabilidad puede contar historias completamente distintas — y ambas pueden ser ciertas al mismo tiempo. “El S&P 500 ha sido muchísimo mejor que el IBEX en 16 años” y “el IBEX ha sido mejor que el S&P 500 en los últimos años” son dos afirmaciones verdaderas, simplemente miden ventanas de tiempo distintas.
Esto conecta con algo que ya vimos en otros ejercicios de esta serie: en el caso del Nasdaq en 1999, el punto de entrada elegido determinaba por completo el camino (aunque no el resultado final a muy largo plazo). Aquí pasa algo parecido: según el tramo que mires, el “ganador” cambia.
Rentabilidad pasada no garantiza rentabilidad futura. Este ejercicio compara datos históricos reales de ambos índices en su versión total return (con dividendos), pero no es una sugerencia sobre qué mercado invertir. El objetivo es mostrar cómo cambia la narrativa según la ventana temporal que se elija para medir, y la importancia de comparar siempre índices en igualdad de condiciones (misma divisa, mismo tratamiento de dividendos).
Conclusión
A 16 años vista desde 2009, el S&P 500 bate con claridad al IBEX 35 incluso comparando correctamente ambos índices con dividendos reinvertidos y en la misma divisa. Pero reducir la ventana a los últimos años cuenta una historia distinta, con el IBEX por delante. Ninguna de las dos lecturas es “la verdadera” — ambas son ciertas, cada una para su propio periodo. La clave está en no quedarte con el titular de “el IBEX lleva 16 años perdiendo” ni con el de “el IBEX gana desde 2020” por separado, sino en entender qué ventana temporal estás mirando cada vez que ves una comparativa de rentabilidad.