Imagínate que pudieras coger el móvil, escribir un tuit y hacer desaparecer 14.000 millones de dólares en bolsa. Una locura, ¿verdad? Pues eso es exactamente lo que hizo Elon Musk con solo 7 palabras. Y hay casos aún mayores: Donald Trump necesitó 102 palabras para desencadenar una caída de 1,36 billones de dólares en los mercados mundiales, y una influencer como Kylie Jenner hizo desaparecer 1.300 millones de Snapchat. Vamos a ver cómo los mercados pueden mover literalmente billones a base de tuits.
Caso 1: Musk y los 14.000 millones de Tesla
Fue el 1 de mayo de 2020. Tesla venía presentando resultados mejores de lo que el mercado esperaba, había conseguido su tercer trimestre consecutivo con beneficios y las acciones habían subido muchísimo en las semanas anteriores. Y entonces a Musk se le ocurre escribir:
“Tesla stock price is too high in my opinion” — El precio de las acciones de Tesla es demasiado alto, en mi opinión.
Según Reuters, Tesla terminó cayendo alrededor de un 9%. Otros medios calcularon que se borraron entre 13.000 y 14.000 millones de dólares de su capitalización bursátil.
¿Y por qué pesó tanto? Porque no fue un analista diciendo que Tesla estaba cara: fue el propio CEO de la compañía. Muchos inversores pudieron interpretar que Musk sabía algo que ellos todavía no sabían, o que estaba avisando de que la subida había ido demasiado lejos.
En 2018 Musk publicó que estaba considerando sacar Tesla de bolsa a 420 dólares por acción y que tenía “la financiación asegurada”. La SEC sostuvo que esa afirmación no tenía base suficiente. ¿El desenlace? Musk tuvo que abandonar la presidencia del Consejo de Tesla durante tres años, con multas de 20 millones para él y otros 20 millones para la compañía.
Caso 2: Trump y 1,36 billones con 102 palabras
En mayo de 2019 los mercados daban prácticamente por hecho que Estados Unidos y China se acercaban a un acuerdo comercial. Había calma. Y creo que justamente por eso el golpe fue aún más fuerte.
Un domingo, Trump publicó dos mensajes anunciando que elevaría del 10% al 25% los aranceles sobre 200.000 millones de dólares en productos chinos, y amenazó con imponer aranceles a prácticamente todo lo que China vendía a Estados Unidos. En total: 102 palabras.
- Según Bloomberg, esas palabras ayudaron a borrar alrededor de 1,36 billones de dólares de las bolsas mundiales en los días siguientes
- El VIX, el índice de volatilidad, se disparó
- Las bolsas chinas sufrieron una de sus peores sesiones en varios años
Trump no estaba opinando sobre una empresa, estaba modificando las reglas de toda la economía mundial. En segundos el mercado tuvo que recalcular beneficios empresariales, inflación y crecimiento económico. Y no cayó porque a los inversores no les gustara el tono: cayó porque el mensaje cambiaba las expectativas sobre el futuro.
Caso 3: Kylie Jenner y los 1.300 millones de Snapchat
Probablemente el más extraño de los tres. En febrero de 2018 Snapchat estaba recibiendo muchísimas críticas por el rediseño de su aplicación. Entonces Kylie Jenner, que por aquella época tenía 24 millones de seguidores en Twitter, escribió simplemente: “¿soy yo o alguien más ya no abre Snapchat?”.
Después añadió que todavía quería la plataforma, pero el daño ya estaba hecho: las acciones cayeron más de un 6% y la compañía perdió alrededor de 1.300 millones de dólares de valor en bolsa.
Time y Bloomberg explicaron que el mercado no reaccionó solo porque ella fuese famosa, sino porque representaba exactamente al tipo de usuario que Snapchat necesitaba conservar: joven, activa en redes y capaz de influir en millones de personas. Su mensaje parecía confirmar el miedo que ya tenía Wall Street — que el nuevo diseño estaba haciendo que la gente usara menos la aplicación.
La clave: la cerilla y la gasolina
Y aquí está la parte más importante, mi reflexión sobre todo esto. Un tuit casi nunca destruye miles de millones por sí solo. Normalmente funciona como una cerilla dentro de una habitación que ya está llena de gasolina.
El problema ya venía de antes. Solo hace falta que alguien lo diga en voz alta para encender esa cerilla:
- Tesla había subido muchísimo y existían dudas reales sobre su valoración
- Con Trump, la guerra comercial ya tenía a los inversores en tensión
- Snapchat ya estaba sufriendo una crisis por el rediseño
Así que el mensaje no siempre crea el problema: a veces simplemente lo confirma, otras veces cambia las expectativas, y otras provoca que miles de inversores intenten salir por la misma puerta al mismo tiempo.
Los algoritmos leen antes que tú
Además, hoy en día no reaccionan únicamente las personas. Los algoritmos de trading leen titulares, detectan palabras clave y lanzan órdenes en fracciones de segundo. Cuando aparece una expresión como “nuevos aranceles”, “acciones demasiado caras” o una crítica viral a una plataforma, las primeras ventas pueden ejecutarse incluso antes de que tú hayas leído ese tuit.
De hecho, distintos estudios han encontrado una relación significativa entre los picos de actividad y sentimiento en redes sociales y los movimientos anormales de las acciones.
Cuando decimos que “desaparecieron” 14.000 millones de Tesla o 1.300 millones de Snapchat, hablamos de capitalización bursátil: el mercado pasó a valorar todas las acciones de la empresa a un precio más bajo. No es una caja de dinero que alguien robó. Pero para quien vendió durante la caída, la pérdida sí fue muy real.
Conclusión
La próxima vez que veas una publicación de Musk, Trump o de cualquier persona con millones de seguidores, no mires solo lo que ha escrito. Pregúntate quién lo está diciendo, qué expectativas acaba de cambiar y qué miedo que ya existía acaba de confirmar. Porque una frase de unas cuantas palabras puede parecer insignificante… hasta que miras el gráfico en ProRealTime y ves una vela roja que atraviesa la pantalla. Si te interesa este mismo principio —el mercado moviéndose por expectativas y no por números absolutos— tienes el análisis de por qué Netflix se hundió tras batir resultados.