Compras a 222 $, pones el stop en 216 $ — asumes perder un 2,3 %. El mercado abre con un gap por debajo de tu stop, y la orden se ejecuta en 213 $: casi el doble de la pérdida que habías calculado. Esto le pasa a cualquiera que use un stop loss normal. Hay una forma de que no te pase.
Primero, la Long Put como apuesta bajista
Siguiendo con la serie de aprender opciones con ChatGPT, después de la call tocaba su opuesta: la put. Comprar una put es exactamente el mismo mecanismo que comprar una call, pero mirando hacia abajo — pagas una prima a cambio del derecho, no la obligación, de vender un activo a un precio (strike) antes de una fecha concreta. Si el precio cae, ese derecho gana valor; si sube o no cae lo suficiente, la put puede perder valor o expirar sin valor.
Ejemplo: Long Put especulativa sobre NVIDIA
Previsión: NVIDIA por debajo de 205 $ en un mes
Prima pagada (pérdida máxima): 493 $
Break-even: strike 205 − prima ≈ 200 $
POP (probabilidad de beneficio): 29 %, con delta 0,34
Si NVIDIA cierra en 194 $, el beneficio ronda los 928 $. Si cae hasta 180 $, unos 2.042 $. Nada descabellado: el gráfico ya había mostrado caídas de ese tamaño antes. Como en toda posición compradora, la delta es negativa (sube si el activo cae), la Theta es negativa (el tiempo juega en contra), la vega es positiva (una subida de volatilidad ayuda) y la gamma es positiva.
La segunda utilidad, mucho más interesante: proteger lo que ya tienes
Aquí cambia completamente el enfoque. Imagina que ya tienes 100 acciones de NVIDIA desde hace meses o años. En vez de poner un stop loss tradicional para protegerte de una caída fuerte, puedes comprar una put. “¿Para qué, si ya tengo un stop loss?” — porque el stop loss tiene un problema que casi nadie tiene en cuenta hasta que le pasa: los gaps.
El mercado cierra y vuelve a abrir, y entre medias puede moverse mucho (premercado, noticias, resultados). Si compraste a 222 $ y pusiste el stop en 216 $ (una pérdida asumida del 2,3 %), pero el mercado abre por debajo de tu stop, la orden no se ejecuta en 216 $ — se ejecuta al precio de apertura, que puede estar en 213 $ o más abajo. En este ejemplo, la pérdida real fue de casi el doble de la esperada.
Por qué la put no tiene ese problema
Si en vez de un stop loss hubieras comprado una put con strike en 216 $, el resultado es completamente distinto: tienes el derecho de vender a 216 $, pase lo que pase con el precio — da igual que NVIDIA cotice a 211 $, a 200 $ o a 100 $. Ese derecho no depende de dónde abra el mercado ni de si hubo un gap. Lo has comprado, y está garantizado hasta el vencimiento.
Poner un stop loss no cuesta nada. Comprar una put para protegerte sí tiene un coste: la prima. A cambio de esa prima, te aseguras el precio de venta sin importar cómo se mueva el mercado mientras tú no estás mirando la pantalla.
El bonus que un stop loss normal no te da
Hay un segundo escenario donde la put gana claramente: cuando el precio, después de bajar, remonta antes del vencimiento. Con un stop loss normal, en cuanto se ejecuta ya estás fuera — si la acción se recupera después, te lo pierdes por completo. Con la put, no estás obligado a ejercer el derecho: si al final la acción sube y tu vencimiento aún no ha llegado, simplemente dejas que la opción expire sin valor. Pierdes la prima pagada, pero conservas tus acciones y te beneficias de la subida posterior.
Conclusión
Un stop loss es gratis pero no te garantiza el precio de salida cuando el mercado abre con un gap. Una put comprada como protección cuesta una prima, pero te garantiza vender al strike pactado pase lo que pase — y, de propina, te deja seguir en la posición si el precio se da la vuelta antes de vencimiento. No es un stop loss cualquiera: es un stop loss con esteroides. Puedes montar este mismo ejemplo con ProRealTime sobre cualquier acción que ya tengas en cartera.